Letra La Madre Del Cordero de Tito Fernandez (El Temucano)

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Nos criamos, desde chicos, juntos en 'El Miraor'
mi padre? peón antiguo, el suyo? administrador.

Claro que cuando uno es chico
no entiende la diferencia.
¡Qué lindo haber sido dueño ¿no?
de tan tremenda inocencia!

El fundo jugando, entero,
lo habíamos 'recorrío',
yo le ganaba casi siempre
porque era algo más 'crecío',
ella me juntaba flores,
yo, le tiraba las trenzas,
y así se nos pasó el tiempo
casi sin darnos ni cuenta.

A mi me tocó salir, al campo,
a 'pelar el ajo',
ya no era tan 'cauro' chico
t'aba gueno p'al trabajo.
Claro que todas las tardes
salíamos a pasear
y nos mirábamos mucho
sin hallar qué conversar
Yo me ensayaba 'toíto' el día
de lo que iba a pedir,
pero cuando estaba cerca,
no encontraba qué decir.

No sé lo que me pasaba
cuando la tenía a mi 'lao'
se me 'anudaba el cogote'
y ahí me quedaba 'pegao'.

Un día me dijo, ella,
que se iba a 'dir' de la hacienda,
la mandaban a estudiar,
a las monjas, creo, p'a que aprienda
a coser, a tejer, a leer,
había dicho 'Don Guille'
los libros son cosa buena
y hay que saber lo que dicen.

A mi me 'dentró' una pena,
cuando me dijo que se iba,
que saqué juerzas de 'aentro'
y le dije que la quería.
Ella no contestó na',
se puso coloraíta,
y yo que le robo un beso
de su 'mesmita' boquita.

Pasó el tiempo, un par de años,
y nunca me olvidé de ella,
por las noches la veía
mirándome de una estrella.
Ella 'tamién' me quería,
yo estaba seguro d'eso,
me lo había dicho el gusto,
dulcecito, de su beso.
El hombre cuando es bien hombre,
me dije, ha de saber lo que pasa,
me 'agencié' su dirección
con una empleá 'e las casas.

Francisco me hizo la carta y,
aunque no tuve respuesta,
no me eché a morir por eso,
lo que es bueno, siempre cuesta.
'Tiempazo' después
el fundo amaneció 'trastornao',
las viejas de la casona, oiga,
corrían p'a 'lao' y 'lao'.

se 'voltiaron' dos vaquillas,
las chuicas ¡cómo dentraban!
se raspaban las tortillas
y las 'empanás' chirriaban.
Se acomodaron las mesas,
el lugar p'a las cantoras,
se adornó 'too' con copihues
y con hojas de totora.

A mi, no me dio alegría,
me dio 'too' junto 'al tiro',
la niña Rosa volvía,
de nuevo, p'al lao mío.
Después me quiso dar 'mieo'
pensé hasta en no merecerla,
pero mandé el miedo' al 'diaulo'
y me 'cacharpié' p'a verla.

Ahí venía mi niña,
más linda que el mismo cielo,
con su misma boca roja,
esa, a'onde puse mi beso.
Venía con un vestío
que encandilaba los ojos,
tomá del brazo 'e Don Guille
que no cabía de gozo.
Pasamos a la 'comía',
se destaparon los chuicos,
el vino ¡cómo corría!, oiga,
cosa era que daba gusto.

Después le entramos al baile,
se afinaron las vihuelas,
y se calentaba el 'adre'
con el 'tañar' de las cuecas.
No pude hablar con mi niña, '
tuvo, muy 'ocupaaza'
hablando con las visitas
y otra gente 'importantaza'.

Días después, una tarde,
estando yo en el corral,
pensaba ya en olvidarla
cuando me siento llamar.
¡Venancio!, me dicen, ¡Veno!,
y me la quedo mirando,
ahí 'taba mi niña linda,
de pura dicha, llorando.
Nos abrazamos bien juerte.
¿Ud. me había olvidao?
¡Jamás!, le digo,
y la beso como nunca había besao.

Nos seguimos encontrando,
era mía hasta los huesos
y yo 'tamién' la quería,
aunque muriera por eso.
Tengo dos manos, le decía,
p'a hacer su felicidad
y ella se me entristecía
cuando me sentía hablar.

Un día vino Don Guille, a conversar,
dijo, de hombre a hombre,
habló cosas muy bonitas,
con apelativo y nombre,
me dijo que la dejara,
que la Rosa estaba grande
y que las cosas de niño
deberían olvidarse.

Entiende Venancio, dijo,
que ella no es de este lugar,
es 'toa' una señorita
y algún día se va a casar,
no con un peón de fundo,
y no es por desmerecer,
la vida es triste, Venancio,
pero qué se le va hacer.

Me la 'empató' muy re bien,
después me soltó 'el doblao'.
Entiende bien Beno, lo que le digo
sino, 'cortai' p'a otro lao.
Ahí me metí a las 'tomas',
¿el trabajo?, me dije,
aunque lo pierda,
me 'pelié' hasta con los 'pacos'
a punta'e rebenque mierda.

Cuarenta días tomando,
bailando cueca 'aperrao',
p'a eso había 'juntao'
alguna plata y no soy ningún 'fijao'.

'La vida es triste Venancio',
eso no corre conmigo,
mientras haya 'chinas' 'güenas'
la vida es vida, mi amigo.
Tiré 'de chincol a jote',
le saqué al mundo la madre,
'tuve preso por rosquero
y me tomé hasta el vinagre.
Y aquí me tienen ahora, 'puh',
con los bolsillos 'pelaos,
sin 'pega' en ninguna parte y con el 'hocico' 'hinchao'.

Y se me viene el problema:
'toavía' la estoy queriendo.
Los hombres, dije una vez,
piensan como hombres
y me estoy desconociendo.
Tomado de AlbumCancionYLetra.com
La Rosa es mía o de 'naiden',
¿los prejuicios? ¡a la cresta!
y si a Don Guille tenerme,
de yerno, tanto le cuesta,
habrá que poner remedio
'al tiro' a esta situación,
yo no veo, p'a estas cosas,
la diferencia entre 'empleao'y patrón.
Si me buscan ' a la mala',
'güeno poh', a la mala bajo al vino,
y esto ya está 'decidío'
por el único camino.
Cuando uno quiere 'a la güena'
Dios sabe que no es desaire,
yo soy un roto 'e trabajo,
no le agacho el moño 'a naiden',
así es que esta misma noche,
agarro 'pingo' y 'apero',
¡me robo a la Rosa, mierda,
ahí 'tá la madre 'el cordero!