Traducción de la letra Estamos A Salvo de Ismael Serrano

Idioma Origen:

Estamos a salvo del filo de la noche,
de bares donde rompen el humo las canciones,
de las putas con frío, del alcohol en la calle,
del sexo transparente, de que sus vientres hablen.
Del hambre, nos salvaron, de otros continentes,
de las verdades que gritan dormidas las mujeres.

Estamos a salvo de aviones, rascacielos,
de niños ancianos cruzando nuestro estrecho,
de saberse perdido, la luz de la memoria,
del polen, de su risa, de que yo te conozca.
De decidir el fin, y morir con aguacero,
cansado de doler, de la aurora y sus sueños.

Los ángeles custodios nos pusieron a salvo,
cerraron las ventanas para evitar tu salto.
De nuestras decisiones los sabios nos salvaron,
del mordisco rebelde que supone este abrazo.

Estamos a salvo del mar y su pureza,
de libros que escribieron preguntas sin respuestas,
de estar sin cobertura, de hablar con el vecino
que duerme en la escalera, del azar y sus hijos.
Del aire estás a salvo en que tiemblan mis ladridos.

De ti estamos a salvo. Mi vida estoy perdido.



Tanto nos quieren proteger que nos protegen de nosotros mismos. De nuestras propias decisiones. Desde las posiciones más reaccionarias ellos velan por nuestra seguridad. Y nos protegen de los bares canallas donde se mezclan el humo y las canciones, nos protegen del polen y su risa, nos protegen de decidir el fin de una vida de sufrimiento y agonía, nos protegen de los que vienen de lejos... Estamos a salvo, no sé si vivos, pero a salvo.
Idioma Destino:

Estamos a salvo del filo de la noche,
de bares donde rompen el humo las canciones,
de las putas con frío, del alcohol en la calle,
del sexo transparente, de que sus vientres hablen.
Del hambre, nos salvaron, de otros continentes,
de las verdades que gritan dormidas las mujeres.

Estamos a salvo de aviones, rascacielos,
de niños ancianos cruzando nuestro estrecho,
de saberse perdido, la luz de la memoria,
del polen, de su risa, de que yo te conozca.
De decidir el fin, y morir con aguacero,
cansado de doler, de la aurora y sus sueños.

Los ángeles custodios nos pusieron a salvo,
cerraron las ventanas para evitar tu salto.
De nuestras decisiones los sabios nos salvaron,
del mordisco rebelde que supone este abrazo.

Estamos a salvo del mar y su pureza,
de libros que escribieron preguntas sin respuestas,
de estar sin cobertura, de hablar con el vecino
que duerme en la escalera, del azar y sus hijos.
Del aire estás a salvo en que tiemblan mis ladridos.

De ti estamos a salvo. Mi vida estoy perdido.



Tanto nos quieren proteger que nos protegen de nosotros mismos. De nuestras propias decisiones. Desde las posiciones más reaccionarias ellos velan por nuestra seguridad. Y nos protegen de los bares canallas donde se mezclan el humo y las canciones, nos protegen del polen y su risa, nos protegen de decidir el fin de una vida de sufrimiento y agonía, nos protegen de los que vienen de lejos... Estamos a salvo, no sé si vivos, pero a salvo.